|
Llevo tiempo sin escribir en el blog y ni falta que me hace, la verdad, pero los amigos, esos tipos que se creen con derecho a opinar de vez en cuando sobre tus cosas por el mero hecho de que tú lo haces de vez en cuando con las suyas y casi siempre con mejor criterio, insisten en que lo haga. Amigos, cuánto crimen cometido con ese nombre... Amigos blogueros, más bien, que al fin y al cabo, según mi experiencia, son los más pesados. Así Mastronardi o Sr. Hueso. Venga, allá voy.
Yo es que hice un blog hace un año, y era una obra maestra, creo, pero diversas experiencias me llevaron a una terrible paranoia nocturna en la que decidí borrarlo de la red antes de que los extraterrestres vinieran a bombardear mi cubil. Y claro, ahora me jode, porque a) ya no tengo paranoias y b) cuando las tengo, que es a menudo, no me importa, porque he aprendido judo, taekwondo, kungfú y me veo capaz de enfrentarme a cualquier amenaza, bombarderos interestelares incluidos -arañas de Klossowski quizás no, todavía, así que por favor, POR FAVOR...: no más bucles temporales, Mr. K, se lo suplico.
Y entonces..., y entonces..., y entonces...: ¿cómo superar aquel blog que ya flota en el ciber-limbo? Por eso ahora, que he abierto este pálido reflejo sin aura, cito a Mairena y al emperador retirado Sutoku y a José Maya y a Blanchot y a Antón Wu, así a bote pronto. Y con eso sirve. ¿No?
¿Por qué no sigo leyendo mi Arco Iris de Gravedad y me dejo de paparruchadas?
¿De qué sirve todo esto? ¿Alguien puede contármelo?
¿Estáis ya contentos?
¿ES TÁIS
YA
CON TEN TOS?
|